Etiquetado: viñeta

Balconing

Sin duda el deporte del verano. El «balconing» (qué poco nos lo curramos para ponerle nombre a las cosas) es ese deporte en el que es condición indispensable (iba a decir conditio sine qua non, pero mi blog es más chabacano) ir dopado. Es justo en esa fase cuando se decide practicar dicho deporte, saltando desde el balcón del apartamento hasta la piscina o trepando al balcón de la habitación contigua (con o sin permiso del vecino, seguramente). Es un deporte en el que hay que calentar bastante antes de practicarlo, concretamente conviene calentar en la camita hasta que se te pase el cebollón y recuperes el uso de razón, porque si no calientas lo suficiente hay un gran riesgo de lesión de gravedad más allá de las 42 semanas de baja tras una triada (fuente: PC Fútbol).

La comunidad hotelera en Mallorca ya está pensando en las medidas para frenar la práctica del «balconing» (y luego nos quejamos de que los jóvenes ya no juegan en la calle), entre las que figuran poner redes en los primeros pisos (o sea, más seguridad, más motivos para saltar) o elevar las barandillas (no son gatitos, son alemanes borrachos, saben lo que es una escalera). Yo lo tengo claro. Instalaría trampolines en los balcones para que al menos se partan la cabeza haciendo triples mortales y así el resto de turistas pueden puntuar.

Ale.

NO PACHARÁN

En el capítulo de hoy revisaremos una de las imágenes de la «Absurda Guerra Civil Española». En formato technicolor y en la original emisión del No-Do.

En el próximo capítulo repasaremos la Batalla del Ebro… contra el Tajo… ¡menudo pique se llevaban entonces!

Conclusiones tras la Campus Party

Pues eso, que la Campus Party de Valencia ha llegado a su final, y cada uno la habrá aprovechado a su manera… Quien quiera ver un resumen de qué tal ha sido, puede entrar en su web oficial.

Ale.

Próximamente en Las Ramblas de Barcelona…

Ver vídeos antes de abortar

Esta noticia me trae un amargo recuerdo de mi etapa colegial. En 7º u 8º de E.G.B., cuando tenía 13  años, teníamos un tutor y profesor de matemáticas y ciencias naturales que era «kiko«, o sea, del Camino Neocatecumenal (siempre me sonó un poco a prehistórico). El susodicho, como buen miembro de la secta comunidad, tiene hijos a más no poder (cuando dejé el colegio creo que iba por el noveno), y su mujer, según nos contaba, era médico. El profesor nos contó dos anécdotas curiosas ese día, a cada cual más demagoga y sorprendente. Un día, mientras estábamos en silencio «concentrados» en resolver nuestros problemas matemáticos, el «kiko» se lanzó a hablar, y sin venir a cuento nos narró una historia:

– Sabéis que mi mujer es médico, ¿verdad?

(El pelota de la clase, que además ya había terminado los ejercicios porque debía ser muy listo, asintió)

– Pues el otro día vino una mujer a su consulta. Estaba embarazada y le dijo a mi mujer que quería abortar. Mi mujer le preguntó por qué había llegado a esa conclusión. La paciente le comunicó que ya tenía un hijo y que debido a su situación económica, alimentar a otro hijo era algo que no se podía permitir. Dicho esto mi mujer le contestó: No hay problema mujer, podemos hacer lo siguiente. Mate a su hijo mayor y así podrá nacer el pequeño y sólo tendrá que alimentar a uno.

Pim. Pam. Pum. Bocadillo de atún. Como el profesor debía pensar que a nuestros 13 años éramos idiotas, otro día, en las mismas circunstancias, nos contó una algo más metafórica. Ésta no tiene precio:

– El otro día estaba en la cocina, haciendo la cena. Decidí hacerme unos huevos fritos. Abrí un huevo y lo eché directamente a la sartén. Y ¿sabéis lo que vi?

(El pelota de la clase preguntó algo como «¿Qué vió, Maestro?«)

– Un pequeño pollito que aún no había salido del huevo. Podía verse bien definido su pequeño cuerpecito mientras se freía en la sartén.

Siempre me pregunté si al final se lo comió.

Pero estas dos anécdotas no fueron las únicas lecciones impartidas por el «kiko». Una tarde nos llevó al salón de actos para proyectarnos una película. El vídeo era un documental casposo sobre el aborto. Por supuesto era una película anti-abortista. Tan sólo recuerdo el final. El gran final. Era un primer plano de una vagina abierta. Poco a poco, de él iban saliendo trozos de feto, placenta y sangre. El último trozo era visiblemente la cabeza del embrión. Tras esto una compañera vomitó en la primera fila, y volvimos al aula.

Lamento si esta última descripción ha herido la sensibilidad o revuelto el estómago de algún lector. El «kiko» se tomó la inmoral e injustificada libertad de comernos la cabeza intentando convencernos de cómo era un aborto común. Obviamente lo que vimos salir de aquella mujer era un embrión con más de doce semanas de gestación (límite máximo para practicar un aborto legal), de hecho claramente tenía bastantes meses, por lo que nos expusieron un caso totalmente alejado de la realidad y de cualquier debate actual, ya que presumiblemente se trataba de un aborto por fallecimiento accidental del feto o por peligrar gravemente la vida de la madre en caso de continuar con su embarazo. Éramos demasiado jóvenes, pero algunos lo suficientemente adultos como para saber que aquella demostración no fue ni ética ni realista.

Espero que los vídeos proyectados por la Generalitat Valenciana no sean seleccionados por personas como aquel profesor de matemáticas y ciencias naturales, y «kiko» de vocación.

Bueno, más información sobre la noticia, aquí.

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