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23-F
Yo sigo pensando que Gadafi y Carlos Santana son la misma persona, y no me intenten convencer de lo contrario.
Y como cada año, por esta fechas, toca celebrar el golpe de estado frustrado, y en este caso su XXX Aniversario («treinta aniversario» si lo dijera un periodista de Telecinco, «trigésimo aniversario» si lo dijera alguien con el graduado escolar, «Aniversario para adultos» si lo dijera Cicciolina). Treinta años que son los que Tejero debería haber cumplido en prisión, según su condena, pero tras 16 años entre rejas ahora es un ciudadano libre con el que debe dar un no sé qué cruzarse. Míralo, de paseíto.
Bueno, pues eso… quieto todo el mundo y a celebrarlo…
¡Bebés robados!
¿Estamos locos? Parece que sí.
A estas alturas usted ya estará enterado de lo que se estaba cociendo en los hospitales de España durante el Franquismo y durante los primeros años de democracia. ¿Operaciones de próstata al tío Paco?… No. Bueno, tal vez, pero no viene al caso.
Durante más de 50 años, en diversos hospitales y clínicas de España, se robaban bebés recién nacidos. Engañando a los progenitores con la muerte del bebé y sin mostrarles nunca el cadáver, el pequeño era vendido a otros padres e inscrito de inmediato como su hijo. Te cagas.
Hace unos días un grupo de personas exigía la investigación de estas irregulares «adopciones».
Y hace un par de días se confirma el primer caso cuando, 40 años después, una mujer se reencuentra con su verdadera madre, quien la daba por muerta.
Ya saben, si usted es adoptada/o y tiene alguna duda sobre la legalidad de los trámites, pídale a sus padres adoptivos el ticket de compra, o mírese bien el culo no sea que lleve todavía pegado uno de esos cacharros antihurto.
Y sobre el tema, David Ordóñez nos deja en un comentario con información interesante. En su blog nos introduce el caso particular de su familia, quienes han vivido esta situación en primera persona. Echadle un vistazo.
Desenmascarados
Muere el chef Santi Santamaría
Big Culo Day 2011
Sí lectoras y lectores, el año pasado se me pasó por alto, pero esta vez Un respeto a las canas se une a la celebración del «BIG CULO DAY 2011«. El 15 de Febrero de 2008, Jotace, desde su blog, inició toda una corriente anual con la intención de inundar la globosfera comiquera de culos. Y así ha sido durante 4 años. Y ojo, ¡que no es tontería! El hashtag #bigculoday se ha colocado esta mañana como 1º Trending Topic en España.
Y esta ha sido mi aportación, que aunque no se ven los BIG CULOS, se intuyen.
Un repasito a anteriores ediciones: BIG CULO DAY 2008 / BIG CULO DAY 2009 / BIG CULO DAY 2010
Por cierto, qué de papada la Leire, maaaadre…
Sortu presenta sus estatutos
Polución y más polución
Tanto humo en Madrid tiene una explicación
Ya sabéis jóvenes, haced caso a esos señores de bigote que frecuentan los bares, alargan la cola del banco y protestan cualquier cosa en los centros de salud: ¡la culpa es de Zapatero!
El niño con el pijama de cuadros
La que se ha montado.
Nacho Vigalondo, talentoso cineasta y moderno intelectual, al que sigo con entusiasmo desde aquel corto con el que llegó a la gala de los Oscar (7:35), ha sido expulsado repentinamente como colaborador de elpais.com, además de haberse retirado del diario la campaña (a ver lo que dura el enlace) publicitaria de este mismo medio que realizó el vetado director. Y todo por un tweet.
El Twitter está jugando malas pasadas a más de un famoso. Empleado como un escueto y repentino diario, las celebridades escriben casi mecánicamente sus reflexiones, pensando demasiado tarde en las consecuencias. Ya lo comprobó hace unos días David Bisbal con sus opiniones sobre las revueltas en Egipto, o también destaca la agradecida transparencia del twitter de Álex de la Iglesia que tantas críticas ha recibido.
Días atrás le tocó a Nacho Vigalondo. Alcanzó la importante cifra de 50.000 seguidores (followers los llaman) y quiso celebrarlo bromeando con un tweet:
«Ahora que tengo más de cincuenta mil followers y me he tomado cuatro vinos podré decir mi mensaje: ¡El holocausto fue un montaje!» (fuente)
La gente en Internet tiene ganas de bronca, y más si eres medianamente famoso. Algunos de sus seguidores comenzaron a criticar su comentario tachándolo de antisemita y comenzó un largo acoso que ha sucumbido en la censura de su blog en elpais.com y la retirada de la campaña publicitaria que él mismo protagonizaba. Los tweets corrieron como la pólvora e incluso se produjo alguna confrontación directa (de la que pronto se disculpó) que aún agravó más la situación (@Vigalondo vs @renacuaja)
Es cierto que un periódico, como empresa privada que es, puede tener un código de conducta, un libro de estilo o moral, como quieran llamarlo… y si sus colaboradores no comparten esas premisas están en todo el derecho de prescindir de sus servicios. Otra cosa es que el resto del mundo le apedree por el simple hecho de llamar la atención de aquel mismo al que se le intenta mostrar indiferencia. Lamentable.
Afortunadamente un blog se abre en cuestión de minutos, y seguro que el bueno de Vigalondo está pronto de vuelta, y con mucha más libertad.
Y ahora el debate está servido.
¿El sentido del humor tiene fronteras? ¿Hay temas tabú? ¿Límites que jamás debemos traspasar? ¿Te avergüenzas al reirte de determinados chistes?
No es la primera vez que me he encontrado con este debate, y siempre mantengo la misma opinión. Hay temás delicados, sensibles y polémicos, y cuando el humor se hace eco de ellos no busca enfatizar los factores negativos que lo rodean ni hacer apología. El chiste es una caricaturización, una exageración. Los chistes de Lepe, los chistes machistas, los racistas o los homófobos no son más que la propia censura de la fuente en la que se inspiran, pues caricaturiza el mensaje y acabamos riéndonos de ello precisamente porque somos conscientes de su exageración y ridiculización. Si nos los tomáramos en serio sería un problema porque no sabríamos discernir la burla de la realidad.
Y luego están los chistes malos.
Por cierto, que en twitter ha aparecido una nueva corriente a través del hashtag #HumorElPais, con la cual los usuarios critican la falta de sentido del humor del periódico El País twitteando chistes clásicos (o no) transformados. Sin gracia.
Van un gitano, un negro y un musulmán en un coche. ¿Quién conduce? -El musulman, por que no toman alcohol. #HumorElPais
Señor, ¿ha visto mistetas? – No. Por favor, circule. #HumorElPais













