Etiquetado: viñeta

Los 400 Dildos – Estreno

Dos viñetas para el estreno de la nueva saga…

El 29 de Enero de 2010, una discoteca valenciana decidió reclamar la asistencia de mujeres regalando, a la entrada del recinto, 400 consoladores sin usar… La polémica iniciativa tuvo una gran acogida, y las intensas y apasionadas horas que se vivieron entre cubatas y vómitos pasaron a la historia del ocio nocturno como la noche de los 400 dildos…



Los 400 dildos

El 29 de Enero de 2010 cuatro de los mejores hombres del ejército estadounidense que formaban un comando… digo… a ver, que me he liado… Empiezo otra vez… El 29 de Enero de 2010 (o se dice «del 2010»?… voy a la RAE y ahora vengo…) Vale, son permisivos, pueden usarse ambas opciones… Entonces… veamos…

El 29 de Enero de 2010, una discoteca valenciana decidió reclamar la asistencia de mujeres regalando, a la entrada del recinto, 400 consoladores sin usar… La polémica iniciativa tuvo una gran acogida, y las intensas y apasionadas horas que se vivieron entre cubatas y vómitos pasaron a la historia del ocio nocturno como la noche de…

Muy pronto en Un respeto a las canas

(o sea, dentro de un rato…)

La CE autoriza las ayudas al cine español

Microsoft instalará en Valencia el primer centro de Innovación Sanitaria

El cuento de la lechera

Ya de paso voy a compartir la original fábula de Esopo:

Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. «Como esta leche es muy buena», se decía, «dará mucha nata. Batiré muy bien la nata hasta que se convierta en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero, me compraré un canasto de huevos y, en cuatro días, tendré la granja llena de pollitos, que se pasarán el verano piando en el corral. Cuando empiecen a crecer, los venderé a buen precio, y con el dinero que saque me compraré un vestido nuevo de color verde, con tiras bordadas y un gran lazo en la cintura. Cuando lo vean, todas las chicas del pueblo se morirán de envidia. Me lo pondré el día de la fiesta mayor, y seguro que el hijo del molinero querrá bailar conmigo al verme tan guapa. Pero no voy a decirle que sí de buenas a primeras. Esperaré a que me lo pida varias veces y, al principio, le diré que no con la cabeza. Eso es, le diré que no: «¡así! «

La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se tiñó de blanco. Así que la lechera se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había incitado a soñar.

Esopo (Eso po hablar)