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La jubilación del billete de 500 €

Hoy es la semana de los billetes. Mientras llega uno nuevo a la familia, el de 5 euros, dispuesto a soportar las novatadas de la banca española, el mayor de todos, el decano billete de 500, está cerca de jubilarse.

Hace unos días, nuestro distinguido Ministro de Economía, Luis De Guindos, reconoció que no es mala idea retirar de la circulación los billetes de 500 euros, ya que él “nunca había visto uno“. Esta propuesta de la oposición tiene como objetivo reducir la economía sumergida y el blanqueo de dinero. La lógica es sencilla: Un millón de euros ocupan menos en billetes de 500 que en billetes de 200 o 100, son más fáciles de ocultar, de almacenar y de movilizar entre fronteras, pasando más desapercibidos ante el fisco.

Ahora, IU y PSOE toman la palabra del Ministro de Economía, y exigen que, si está tan conforme con la medida, la tome de inmediato. [Noticia]

Si la cosa se lleva a cabo, los billetes de 200 euros serán los de mayor valor, y, presumiblemente, descenderá el crimen organizado, o al menos, lo hará más evidente. Una medida que deja mucho que desear y que, al fin y al cabo, persigue al cebo antes que al pez gordo. Sustituir un billete de 500 por dos de 200 y uno de 100, lo único que puede provocar es que los agujeros en la pared sean más hondos, la venta de cajas fuertes con mayor capacidad se dispare y que el Partido Popular necesite unos sobres más grandes, mientras que las pagas en B de muchos empleados en situación irregular se reducen “por no llamar la atención con abultados importes“.

Prepárate, billete de 200. Empieza la fiesta.

 

El bosque

¿Recordáis “El Bosque“? Aquella película de Shyamalan… ¡Qué bien se debe de vivir en un lugar como ese ahora mismo!…

Parece ser que mientras en la antigüedad los mayas, o aztecas, o los dos, qué se yo, para mí son lo mismo… hacían sacrificios humanos para saciar el apetito de algún dios de nombre impronunciable (algo como Tzecachoclatl o algo parecido), en la actualidad, muchos siglos más tarde, hacemos lo propio pero en versión moderna (2.0, mire usted). Tan sólo hay que atender a los titulares de la prensa. Que si los mercados asfixian, que si nos acosan, que si amenazan, que si hay que calmarlos… ¿Calmarlos? ¿cómo?… pues con recortes sociales, los sacrificios de la nueva era, que viene a ser como poner a un plebeyo o esclavo encima de una tarima y rasgarle los intestinos para brindárselos a esos extraños seres que dicen llamarse… los Mercados. Pone los pelos de punta.

Y es que no me extrañaría que los niños tuvieran pesadillas después de escuchar, a la hora de comer, el telediario… Y ya no por las noticias de sucesos, que seguramente los tendremos acostumbrados, sino por la actualidad económica, que oiga, se enteran, son niños pero se enteran, y si no pregúntele al crío quién le acompaña dentro del armario cada noche. ¿El hombre del saco?… quite, quite, está usted muy desfasada, señora… Ahora lo que se lleva es cagarse con la intimidatoria, tétrica y amenazante… ¡Prima de riesgo! Sí, ese miembro de la familia despechado, a quien no invitan ni a las cenas de Nochebuena… O al menos eso deben pensar los niños, y más les vale, porque la verdad sí que es para no pegar ojo en toda la noche.

La economía sumergida y la economía informal

Hoy una lección de economía.

No es lo mismo señora. La economía sumergida y la economía informal son cosas distintas, como ya ha dicho la Ministra Salgado.