Violencia en el entorno familiar

 

Hace unas semanas, la nueva Ministra de Sanidad, Ana Mato, acuñó una nueva definición a la, comúnmente conocida violencia de género. La llamó “violencia en el entorno familiar“, provocando un enorme aluvión de críticas por parte de diferente sectores.

El concepto “violencia de género” viene amparado por la convención de la ONU sobre la mujer celebrada en Pekín en 1995, pero no es un término del gusto de todos, ya que para muchos las personas no tienen género, sino sexo… y el único género aceptable en estos casos sería el de las películas de terror.

En fin, el caso es que Ana Mato tampoco es que haya dado en la diana con su “violencia en el entorno familiar”, un concepto mucho más amplio que “violencia machista”, este último, en cambio, demasiado excluyente… La duda reside cuando haga presencia algun acto de violencia en aquellas parejas que no tengan constituída, según los parámetros más conservadores, una familia. ¿Serán entonces víctimas de la “violencia en el entorno familiar” o directamente vivirán en pecado?

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  1. business daily

    No obstante, algunos sectores han expresado objeciones gramaticales –las personas no tienen género sino sexo– que han dado paso a otras formas de definir este fenómeno como violencia machista o violencia contra las mujeres. El término violencia doméstica se usa cada vez menos, debido a que sitúa el problema en el entorno en el que se produce y obvia que la violencia se ejerce contra la mujer.

  2. Pablo

    La cuestión es ver quien se queda fuera. Si aceptamos “violencia de género” habría que aceptar toda violencia que venga de una persona de género masculino, a una persona de género femenino. Habría que incluir también la violencia que los clientes de las prostitutas ejercen sobre las prostitutas, y también la violencia ejercida sobre las mujeres transexuales (actualmente la segunda se incluye, con ciertas condiciones). Claro, si nos molesta que las mujeres transexuales queden cubiertas (y aceptamos, paradójicamente, dar cobertura a los hombres transexuales) entonces este término no es bueno.

    Si aceptamos “violencia machista” habría que añadir la nota de superioridad socialmente atribuida del hombre sobre la mujer, que es muy subjetiva y bastante difícil de demostrar.

    Si aceptamos “violencia en el entorno familia”, quedarían defintivamente excluidas las prostitutas (ya lo están, desgraciadamente), y habría que ver qué entendemos por “familia”. ¿Sólo aquellas persnas que convivan? Habría que incluir también la violencia en el ámbito familiar de la mujer hacia el hombre, de los padres a los hijos, de los hijos a los padres, entre personas del mismo sexo…

    Y digo yo ¿por qué ese empeño en intentar excluir a alguien?

  3. Pingback: Violencia en el entorno familiar

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