Benetton y los gatos muertos

 

Hoy me váis a permitir, ya que no lo hago nunca, emplear mi blog para una pequeña lucha personal. En este post no hay viñeta, pero espero que le dediquéis un minuto para leerlo.

 

Como muchos sabéis trabajo en una agencia de publicidad situada en pleno centro de Valencia. El balcón interior da a un amplio deslunado que comparten varios edificios de oficinas. En él, desde que estamos instalados, hemos contemplado día tras día la convivencia de dos gatos. Uno negro y uno gris. Al principio se llevaban mal, pero poco a poco fueron congeniando y es divertido ver como juegan entre ellos o se lavan la cabeza el uno al otro. Bueno, ya me entendéis, esa ternura que despiertan los gatos…

 

¿Cómo llegaron ahí? Ni idea. Ya estaban allí. El caso es que los gatos estaban bien mantenidos. Desde el único ventanal al que se puede acceder a esa zona del deslunado alguien ponía comida y agua. Pero un día dejaron de hacerlo.

 

Ahora los gatos están en los huesos, y parece que a nadie en todo el deslunado le importa un huevo. Claro, son gatos. Ellos tienen mucho trabajo. Y hay crisis.

 

He bajado a preguntar al comercio cuyo ventanal da al deslunado, cargado con una bolsa de pienso. Es una tienda de Benetton situada en la Calle Colón, en el centro de Valencia. Según me ha comentado la primera dependienta que me he encontrado, una de las empleadas acostumbraba a darles comida a pesar de recibir contínuos avisos de su encargada para que dejara de hacerlo. Días más tarde la empleada fue trasladada a otra tienda. Seguramente a una sin gatos cerca. He hablado con la encargada. No ha entrado en razón. No quiere animales cerca de su tienda.

 

 

La tienda ha preferido cerrar los ventanales y abandonar a su suerte a este par de gatos, que ya deambulan famélicos pidiendo algo que echarse a la boca con agónicos maullidos. Desde mi balcón lo único que puedo lanzar son pequeñas servilletas con pienso en el interior, pero me es imposible hacerles llegar agua.

 

Y lo sé, no son sus gatos, no tienen por qué alimentarlos, solo son empleadas de una tienda… Pero realmente, ¿qué les impide sacar de vez en cuando un poco de pienso en el deslunado? ¿Acaso prefieren el aroma de la putrefacción dentro de unos días? La próxima vez no pienso aplaudir ninguna de esas campañas solidarias de Benetton (si es que las sigue haciendo). Es una tienda, lo sé, no es toda la empresa, pero me resbala. Son dos gatos, e involuntariamente han acabado siendo su responsabilidad. No les pido que saquen el país de la crisis.

 

 

El post en meneame, aquí. Si llega a portada se van a cagar.

 

Actualización: La Protectora ya está avisada. Han tomado buena nota y tienen mi número de teléfono. Mientras tanto he probado a dejar caer esa bolsa de hielos, pero con poca fortuna. No pasa nada. Esta tarde me las ingeniaré para descargar un recipiente con agua. Colgaré fotos.

 

Actualización (II): Acaban de llamarme de la protectora. Van para allá. Directos a la tienda de Benetton. Yo no estoy por la zona, si no haría fotos 🙂

 

Actualización (III): La Protectora ya ha metido mano. Ha dejado dos “trampas” para sacarlos de ahí.

 

Actualización (IV): Benetton se ha pronunciado. Ha contestado a algunas de las publicaciones en su muro de Facebook. “UNITED COLORS OF BENETTON Guys, gracias para contarnos de los gatitos. El tema ya esta solucionado, les pondran agua y comida hasta el lunes, que llegara la protectora a por ellos:-)” [Fuente] Bien, Benetton, bien…

 

 

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